muletillas

Guerra abierta contra las muletillas

Confieso que soy un talibán de la lengua, a ratos maniático, enfermizo. No es que me crea alguien especialmente correcto o con un léxico abrumador, buena prueba de ello es este mismo blog en el que doy por hecho que utilizo un vocabulario más que accesible. Pero sin tener que recurrir a un registro excesivamente culto, no está de más que tratemos de cuidar el idioma. Yo no sé si el castellano es la lengua más rica del mundo pero seguro que de no ser así no estará muy lejos. Y sin embargo, incesantemente, nos conformamos con dominar un porcentaje lamentablemente bajo de nuestro idioma, peor aún, adoptamos una serie de costumbres que no hacen más que deteriorar nuestras habilidades comunicativas. En este artículo hablaré de una de esas infames costumbres: las muletillas.

el lenguaje es fundamental para ordenar nuestras ideas, para pensar, para desarrollar nuestra inteligencia

¿Por qué valoro tanto la calidad del lenguaje? Si reflexionamos un poco concluiremos en una obviedad aplastante, en este punto es crucial que entendamos la enorme trascendencia del asunto. El lenguaje es una de las principales diferencias entre el ser humano, el resto de los animales y Antonio Ozores. Gracias al lenguaje tenemos la capacidad de hablar con nosotros mismos, algo fundamental para ordenar nuestras ideas, para pensar, para desarrollar nuestra inteligencia. Nótese que ni siquiera estoy refiriéndome a lo maravilloso de poder comunicarnos entre semejantes, que uno piense algo y pueda transmitirlo perfectamente a otro individuo es increíble, pero yo quiero enfatizar algo más básico, porque para transmitir una idea o un pensamiento primero debemos ser capaces de saber ordenarlo en nuestra cabeza. Aquí entra en juego, como un zafarrancho de combate, nuestra habilidad lingüística, resulta evidente que cuanto mayor sea nuestro dominio del lenguaje -recordemos, esa herramienta que nos brinda la oportunidad de pensar-, mayor será nuestra capacidad de razonar y, por ende, mayor será nuestra capacidad para entender las cosas y poder transmitirlas, ¡todo son ventajas!

¿Y qué es eso de las muletillas? ¿Qué tienen de malo? Primero de todo, nadie se libra de ellas, y por supuesto yo tampoco, forman parte del lenguaje y nuestra cultura, eso sí, soy de la opinión que un abuso de las mismas significa un deterioro de nuestra habilidad lingüística. Una muletilla es, según la RAE, una voz o frase que se repite mucho por hábito. Observemos estos dos textos.

Ayer fui a la inauguración del bar de mi tío y la verdad es que no acabó de gustarme demasiado la decoración. El caso es que antes de que empezara la reforma yo le hablé de Marta, una amiga diseñadora de interiores que es una crack, la verdad es que el trabajo que hizo en los restaurantes de la playa y tal fue espectacular. Lo que sí me gustó fue la comida, la verdad, y no te lo vas a creer … ¡resulta que el cocinero es Juan!

Ayer fui a la inauguración del bar de mi tío y no acabó de gustarme demasiado la decoración. Antes de que empezara la reforma yo le hablé de Marta, una amiga diseñadora de interiores que es una crack, el trabajo que hizo en los restaurantes de la playa fue espectacular. Lo que sí me gustó fue la comida, y no te lo vas a creer … ¡el cocinero es Juan!

el problema surge cuando uno es prácticamente incapaz de expresarse sin muletillas

La información transmitida es exactamente la misma, la diferencia estriba en la supresión por completo de las muletillas “la verdad es que”, “el caso es que”, “y tal”, “la verdad” y “resulta que”. Como puede observarse son prescindibles en su totalidad. ¿Debemos, pues, evitar a toda costa las muletillas? No, en mi opinión no es cuestión de muletillas símuletillas no, para mí son útiles en determinadas situaciones para enfatizar una parte concreta de la información, o simplemente para darle un carácter más informal a nuestro registro. El problema, siempre desde mi punto de vista, surge cuando uno es prácticamente incapaz de expresarse sin muletillas, si nos damos cuenta de ello -y a todos nos pasa en algún momento- no debería ser una locura que tratemos de buscar alternativas. El uso y el abuso están separados por poco, muy poco.

Pero oye, ¿esto es sólo una cuestión estética o el abuso de las muletillas es pernicioso?

una idea bien explicada no necesita muletilla alguna

Sí, a mi juicio lo es. Hay varios aspectos por los que creo que el abuso de las muletillas debe cuidarse, pero destacaré el que estimo más peligroso. Puede ocurrir que caigamos en el vicio de emplear muletillas para reforzar nuestro argumento, para explicarnos mejor, en vez de mejorar el propio argumento. Ejemplo típico, ¿solemos utilizar las expresiones “¿me entiendes?”, “¿no?”, “¿eh?”, “¿me explico?” y similares para sentirnos seguros al desarrollar una idea? Entonces, probablemente, el propio desarrollo no es el óptimo, es mejorable. Una idea bien explicada no necesita muletilla alguna.

En resumen, no se trata de eliminar el uso de las muletillas, se trata de dominarlas y no ser dominados por ellas para comunicarnos. Este proceso nos conduce a un superior dominio del lenguaje, que a su vez mejora nuestra capacidad de ordenar las ideas en nuestra cabeza, de razonar, de comprender, y, finalmente, nos hace más eficaces al explicarnos.

¿Se me entiende?

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