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Gracias por todo, Pablo: estás despedido

Nadie duda de ello, Podemos ha cambiado el panorama político español incluso antes de haber llegado al poder, antes de las recientes elecciones autonómicas y municipales. Y lo ha cambiado para bien, sólo unos meses atrás era impensable que partidos como el PP o el PSOE tomaran tantas medidas contra sus corruptos, la presunción de inocencia prácticamente ha derivado en presunción de culpabilidad. Estar imputado no te convierte en culpable, sin embargo ya nadie los quiere en sus listas. También era impensable la carrera en la que participan todos los partidos por ver qué grupo está dispuesto a dar más y mejores ayudas a los necesitados, la ya célebre renta básica. Y podríamos seguir: primarias, comunicación más cercana al ciudadano, propuestas sociales, caras nuevas, etc. Sintetizando este análisis, la clase política se está esforzando, al menos en apariencia, por acercar la democracia al ciudadano -¡lamentable paradoja!-, y en buena medida todos estos cambios han sido provocados, casi obligados, gracias a la irrupción mediática de Podemos.

No soy votante de Podemos, ni lo seré, no he participado en ninguno de sus círculos, de sus encuestas, ni lo haré. Sin embargo, a pesar de no creer en nuestro sistema, me gustaría que se culmine algo que tantos anhelamos, la caída, la fractura total del bipartidismo, y para ello será necesario contar con Podemos. No digo que deban ganar las elecciones con mayoría, tanto es así que no me preocupa lo más mínimo si en las próximas elecciones son la fuerza más votada, la segunda o la tercera. El primer paso es acabar con el poder político del PPSOE, que la suma de estos dos partidos no signifique mayoría absoluta en el Parlamento. Insisto, Podemos será una de las fuerzas esenciales.

Por desgracia, las encuestas de los últimos meses son unánimes, la intención de voto a Podemos está bajando incesantemente. En algunas encuestas de finales de 2014 y principios de 2015 Podemos era la fuerza con mayor intención (directa e indirecta) de voto, esas mismas encuestas sitúan hoy a este partido en el tercer puesto y sólo es cuestión de tiempo que pasen al cuarto en beneficio de Ciudadanos.

(Fuente: El País, click para agrandar)

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Podemos ha derivado en Pablemos

La gran pregunta es, ¿a qué se debe este deterioro? Las razones son múltiples porque estamos analizando una respuesta ciudadana, no somos iguales, no respondemos por igual. Si hay algo evidente es la necesidad de reaccionar por parte de Podemos, y en mi opinión eso se traduce en la dimisión de Pablo Iglesias. Creo que su imagen ha sido devorada por él mismo, Podemos ha derivado, como ciertos personajes tildaban de forma peyorativa, en Pablemos.

Podemos entró en la escena política atizando a todo bicho político viviente, corrupción, puertas giratorias, administraciones públicas secuestradas, un sinfín de acusaciones más que lógicas para cualquier ciudadano con dos dedos de frente. Y como es natural, todo ese nivel de exigencia se les ha vuelto en contra. La gran lupa que tienen sobre sus gestos y acciones se la han puesto ellos mismos, no el resto de partidos al ver su cuota de poder amenazada. Esto es lo que les está pasando factura, el caso de Monedero, el de Errejón con la Universidad de Málaga, la vinculación de todo el núcleo del partido con Venezuela, cualquier fleco es aprovechado por el poder mediático que ejercen los grandes partidos para desprestigiar a Podemos. No analizaré si con legitimidad o no porque es irrelevante, para bien o para mal aquello ya pasó y en la encuesta puede observarse que de febrero a marzo pasaron por la primera gran crisis de imagen.

¿Qué pensaría Pablo Iglesias si Rajoy o PDR SNCHZ ganasen las elecciones con una abstención del 85%?

Y una de las gotas que ha colmado el vaso, las primarias de Podemos, que bien podrían haberse llamado Pablarias. Una auténtica chapuza caciquista que perseguía un claro objetivo, refrendar -y no elegir- a Pablo Iglesias como candidato a la Presidencia del Gobierno y a su equipo más próximo como candidatos a diputados. Conseguido. Personalmente, todo el revuelo que está generando esta especie de moda por las primarias apenas me importa, no digo que no sea importante la existencia de democracia interna, claro que sí, ¿pero de qué sirve tanta democracia interna si nuestro sistema es deficitario? Pero no nos desviemos, como decía la forma interna de elegir candidatos me da igual, pero si pretendes dar ejemplo con unas primarias lo que han hecho en Podemos es justo lo que no hay que hacer. No se pueden convocar dando poco más de siete días de margen para presentar candidatos, la circunscripción única se entiende para elegir el candidato a la Presidencia pero es una aberración democrática que así sea para los posibles diputados, ¿dónde está la representación de los ciudadanos? ¿Qué cercanía existe entre elector y elegido? ¡No hay! Y de nuevo el uso de las llamadas listas plancha, criticado por muchos sectores internos pero que garantizaba una forma de lo más sencilla para que el votante refrendara todos o casi todos los propuestos en la lista de Pablo. Este cúmulo de disparates confluyeron en una desgana generalizada de sus simpatizantes, los datos son alarmantes por un lado y esperadísimos por otro, la participación no llegó al 16%, de los cuales casi un 94% votó por Pablo Iglesias para la Presidencia del Gobierno. Me gustaría saber qué pensaría Pablo Iglesias, Podemos, si Rajoy o PDR SNCHZ ganasen las elecciones con una abstención del 85%, ¿sería legítimo? ¿Sería representativo o democrático? Por supuesto que no, quizás sí sería legítimo, pero inaceptable en cualquier caso.

Mi sensación, y estoy convencido que será compartida por no pocos, es que Podemos se ha convertido en el proyecto personal de Pablo Iglesias, lo cual no seré yo quien juzgue que sea bueno o malo, no me corresponde, lo sustancial de esta postura es que ya no recuerda a aquel partido que surgió del populacho, que reivindicaba una representación jamás encontrada en los partidos tradicionales. Eso es historia, no es real. Desde Podemos necesitan dar un mensaje de seducción, que el partido y los ideales están por encima de cualquier persona, que tal y como dijeron su principal objetivo no era el de ocupar asientos. La mejor forma de transmitir ese mensaje, así lo entiendo, sería que Pablo Iglesias diera un paso a un lado, algo parecido a lo que hicieron con Monedero, un apoyo logístico y mediático para el partido pero alejado de la primera línea política. Si no se produce este cambio, mucho me temo que asistiremos a una réplica -a mayor escala- de lo sucedido con UPyD y Rosa Díez. Para quienes queremos el fin del PPSOE hemos de tener claro que Podemos será esencial, y la presente perspectiva no es del todo halagüeña.

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