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¿Conoces el «infinitivo fático»? Tu vida no será igual a partir de hoy

Después de mi anterior entrada “Guerra abierta contra las muletillas” vuelvo a mi particular cruzada con el lenguaje, su uso y su abuso. Y de nuevo aclaro, reconozco, que no soy nadie especialmente sabio para dar lecciones, nada más lejos de mi intención. Digamos que, simplemente, me gusta compartir mi locura gramatical, nada me haría más dichoso que descubrir a otros retorciendo el gesto al escuchar esas barbaridades que tanto me molestan, barbaridades que por educación y respeto me abstengo de corregir, como es lógico, y que con un poco de suerte el hipotético lector también empezará a sufrir, ¿acaso no dicen que amar es compartir? Tomadlo, pues, como una muestra de cariño a cambio de robaros unos minutos de vuestro valioso tiempo.

La maldita costumbre que quiero presentar en esta ocasión al hipotético lector de Pienso, Luego Insisto recibe varios nombres, a mí me gusta el de “infinitivo fático” pero también lo encontrarás como infinitivo introductorio, infinitivo de cierre, infinivito enunciativo o, de forma algo más coloquial, infinitivo radiofónico o tarzanismo. Este último lo encontré por la red hace un tiempo y no sé exactamente cuál sería la intención de su inventor, pero desde luego lo brusco y rudo de esta costumbre bien casa con la imagen de un Tarzán viajando por los aires a toda velocidad, agarrado a una liana y gritando como un poseso. Una movida muy tocha.

Observemos las siguientes frases.

  • Lo primero, felicitar a mis adversarios por obligarme a mejorar cada día.
  • Decir, en mi defensa, que yo jamás obtuve ningún beneficio ilícito.
  • Antes de que la fiesta acabe, recordarles mi agradecimiento por haber venido.
  • … y también aclarar al señor Pérez que mi partido votó en contra de aquella moción.
  • Destacar que mi tiempo fue con la rueda pinchada.

¿Suficiente? Espero que sí, personalmente estoy al borde de un desprendimiento de retina. Para los menos avispados he decidido marcar en negrita los ejemplos del llamado infinitivo fático (¿tu mente enferma te obliga a leer “fálico” constantemente? no estás solo, amigo, no estás solo), con un poco de calma llegaremos a la misma conclusión: así hablan los indios. Este tremendo error, que en cualquier país decente supondría cárcel y 50 latigazos al sol en pleno agosto, trata de convertir el infinitivo fático (fá-Ti-co) en el verbo principal de la oración sin apoyarse en algún otro verbo conjugado.

Vale, la E.G.B. pasó hace muchos años y no sabes qué narices estoy tratando de explicarte, ¡o peor aún! Eres un engendro de la LOGSE y arrastras serios problemas para entender lo que lees sin cagarte encima a causa del esfuerzo. No, en serio, por si algunos de estos tecnicismos ya no te resultan familiares veamos cómo, por ejemplo, podríamos arreglar las cinco frases anteriores:

  • Lo primero, me gustaría felicitar a mis adversarios por obligarme a mejorar cada día.
  • Cabe decir, en mi defensa, que yo jamás obtuve ningún beneficio ilícito.
  • Antes de que la fiesta acabe, quisiera recordarles mi agradecimiento por haber venido.
  • … y también quiero aclarar al señor Pérez que mi partido votó en contra de aquella moción.
  • Debo destacar que mi tiempo fue con la rueda pinchada.

El infinitivo es una forma impersonal, por tanto no es correcto su uso como verbo principal de una oración y será necesario auxiliarlo con otro verbo que sí presente una forma personal (verbo conjugado). Tal y como se aprecia en la correción de las cinco frases.

Si no conocías esta execrable tendencia, lo siento, bienvenido al mundo real. Quizás a partir de este mismo instante, y en cualquier caso con muy poco de tu parte, empezarás a escuchar y detectar el infinitivo fático en todo tipo de medios, orales y escritos, y a través de todo tipo de personas, ya sean amigos (yo me plantearía una enemistad inmediata), la novia (déjala), el novio (compréndelo), o lo que es casi insultante, la inmensa mayoría de periodistas, políticos, presentadores y demás profesionales del mundo de la desinformación y la comunicación.

Envía esta entrada a tus amigos, juntos venceremos al mal del infinitivo fático.

Yes, we can!

paul-churches

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