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Si has votado, no te quejes

Existe en España -supongo que en otros lugares también- la costumbre de criticar a quienes deciden no votar, en ninguna de sus formas, cuando hay elecciones. Ya sabéis, aquello de “olle loko ke si no botas luego no te queges pavo”, un argumento de lo más pobre y absurdo y que trataré de dar la vuelta por completo: si hay alguien que no debería quejarse es, en todo caso, quien ha votado.

Votar no es una obligación, votar es un derecho

Lo primero que quiero destacar: votar no es una obligación, votar es un derecho. Este es el punto de partida que no podemos obviar, para muchos -espero- es una evidencia, pero no está de más que repasemos lo que implica que sea un derecho y no una obligación. La obligación es un deber que todos hemos de cumplir sin excepción; el derecho es, según la RAE, la facultad de hacer o exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece en nuestro favor, o que el dueño de una cosa nos permite en ella. Tenemos derecho al trabajo, pero por voluntad propia podemos no trabajar; tenemos derecho al matrimonio, derecho de reunión o de huelga, y en todos los casos podemos decidir voluntariamente hacer uso, o no, de los mismos. Y no pasa nada.

Demostrado, pues, que tan legítimo es quien decide ejercer su derecho a voto como quien no, veamos cómo se desmonta fácilmente la falacia que nos trae al caso.

Votar o no votar, esa es la cuestión 

¿Alguna vez nos hemos parado a pensar qué connotaciones hay en el hecho de votar o no votar? Pocas veces o ninguna.

La democracia, tal y como la entendemos, es un proceso por el cual elegimos a nuestros representantes para que gobiernen, para que tomen decisiones que nos afectarán en nuestro día a día. Pero, ¿estamos de acuerdo con este proceso? ¿Es nuestro sistema democrático -ley electoral, financiación de partidos, organización de los mismos, constitución de las cámaras, etc- garantía de un proceso justo, eficaz y, sobre todo, representativo del electorado?

Quien decide ejercer su derecho a voto está aceptando las reglas de juego

Quien decide ejercer su derecho a voto está diciendo, expresamente, . Está aceptando las reglas de juego, pues ha decidido participar en el mismo. En consecuencia, el votante debe acatar y respetar -siempre que se cumplan las reglas establecidas- todo escenario susceptible de producirse. Dicho de otro modo: si votas, no te quejes.

No te quejes si tu partido ha ganado las elecciones pero no acaba gobernando por un pacto de perdedores (lo cual yo condeno), está comprendido en las normas que has aceptado como consecuencia de haber ejercido tu derecho a votar.

No te quejes si tu partido decide hacer un pacto con otra formación que no es de tu agrado, está comprendido en las normas que has aceptado.

No te quejes si tu partido incumple el programa y no puedes hacer nada, incluso es probable que “no puedas” dejar de votarlo porque crees que, al fin y al cabo, representa mejor tu ideología; si toma medidas que no estaban en el programa, más de lo mismo; si cede senadores o diputados, tampoco; si ves injusto que puedan fijarse los sueldos ellos mismos, si crees que cobran mucho o poco, si cabe la posibilidad de que se repitan unas elecciones por la falta de acuerdo entre los partidos, si prometieron defender una cosa en las negociaciones y a la hora de la verdad lo eluden completamente, si tu partido obtiene una ingente cantidad de votos y apenas se traduce en unos miserables escaños, etc. Todo este cúmulo de despropósitos están comprendidos en las normas que has aceptado.

En el otro lado está quien decide abstenerse. Aquí me gusta hacer una distinción: quien se abstiene por pasotismo y quien lo hace en conciencia. El primero no merece atención alguna en esta publicación, y no por ello estoy desconsiderando el uso legítimo de su derecho. Este tipo de abstencionista no suele tener la más mínima intención de informarse de lo que ocurre en la vida política, tal es su desencanto y desconfianza, y en consecuencia tampoco encontrará reparo alguno en que no se vea aquí reflejado. Dicho esto, veremos como el abstencionista pasota tiene plena legitimidad para “quejarse”.

El mensaje del abstencionista es muy claro: no acepto las reglas de este sistema democrático

El abstencionista en conciencia es aquel que por alguna razón sólida -al menos a su juicio- decide no ejercer su derecho a voto. Razones para no ejercer este derecho hay para aburrir, literalmente, pero no es el objetivo de esta entrada el análisis de tales razones, si bien en algunas de mis entradas anteriores cualquiera se podría hacer una idea. Supongamos, pues, que un ciudadano decide voluntaria y conscientemente no ejercer su derecho a voto, ¿qué connotaciones se derivan de este hecho? El mensaje del abstencionista es muy claro: no acepto las reglas de este sistema democrático. Sin embargo, pese a no aceptar -explícitamente- dichas reglas, pese a no querer formar parte de dicho sistema, pese a no colaborar en el reparto de poderes entre los distintos partidos, sufrirá sus consecuencias. Es así, lo más infame de la democracia es que no puedes salir de ella. Quizás alguno se esté tirando de los pelos, “¿pero cómo pretendes vivir al margen de la democracia?”, pero, de nuevo, el objetivo de esta entrada simplemente es poner de relieve el hecho de votar o no y sus connotaciones. Lo dejaremos para otra entrada pero sí, hay vida fuera de la democracia.

En definitiva, ¿en qué cabeza cabe que un abstencionista no pueda “quejarse” de los partidos, los políticos y las decisiones que toman? ¿Qué legitimidad puede tener un gobernante para quienes rechazan participar en un sistema que consideran fraudulento? Evidentemente, no existe nadie con más razones para quejarse del mundo político que aquel que no participa en el mismo pero sufre sus consecuencias.

¿Se puede cambiar algo mediante la abstención? ¿Qué tipo de democracia sería esa que permitiera a un individuo “salir” de la misma? ¿Por qué no deberíamos votar? Soy consciente de que este debate genera incontables preguntas, muchas de ellas las abordaré en futuras entradas. Pero el cometido de esta entrada llega hasta aquí.

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