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Yo no voto. Razones para no participar en un fraude democrático

En unos días los españoles con derecho a voto serán llamados a las urnas para que participen en otras elecciones generales, apenas seis meses después de las últimas y como consecuencia de no haber logrado un pacto de Bobierno. Este hecho, como es lógico, provocará una mayor abstención, quizás la más pronunciada de nuestra memocracia, y es por ello que una avalancha de políticos -y medios, periodistas, tertulianos, “demócratas”, etc- se desgañitan intentando convencer al populacho de lo importante que es la democracia en sus vidas.

Piensa mal y acertarás, decía… bueno, ni idea, pero tenía razón quien fuera. Cuando la presión mediática es tan grande para conducir la voluntad del ciudadano, uno no puede menos que plantearse si acaso esa presión no ocultará un interés dañino. Probablemente en este punto ya podríamos inferir que sí, pero no nos detengamos aquí.

¿Por qué no voto?

Sin rodeos, porque en España no hay democracia. ¿Pero qué es la democracia? Seré esquemático, la democracia debe cumplir dos condiciones básicas: representatividad y separación de poderes. En España no cumplimos ninguna.

Representatividad. Es la cualidad de actuar en nombre de otros. Por pura cuestión organizativa resulta evidente que los millones de españoles mayores de edad no podemos decidir o modificar todas y cada una de las leyes y medidas que necesitamos como sociedad, es por ello que elegimos un grupo de personas muy reducido para que decidan en nuestro nombre, es decir, para que representen nuestra voluntad. Pero, ¿son los partidos políticos españoles representativos? No.

la representatividad sólo puede ser eficiente cuando se hace a través de una persona, la cual es responsable directa

Hemos de ser conscientes de dos aspectos, el primero es que la representatividad política de un colectivo no es eficiente si se produce a través de otro colectivo, es decir, de un partido político. La rendición de cuentas es engorrosa, ¿a quién pides explicaciones cuando sientes que han utilizado tu voto para fines contrarios a tu voluntad? A nadie, porque los partidos son una especie de ente abstracto del que no se sabe bien dónde empieza y dónde acaba, quién manda, a quién debes dirigir tu descontento. La representatividad, por tanto, sólo puede ser eficiente cuando se hace a través de una persona, la cual es responsable directa de explicar el por qué de sus decisiones ante su electorado. Esto es lo que ocurre en los sistemas mayoritarios, nosotros padecemos el sistema proporcional: los partidos obtienen los escaños de forma proporcional a los votos obtenidos en cada circunscripción.

los partidos se representan a sí mismos

Pero algún incrédulo puede pensar que no es así, que cuando vota está eligiendo a una serie de personas por su provincia y que al fin y al cabo ellos serán los representantes a los que podrá exigir cuentas. Nada más lejos de la realidad. Esas personas, esos diputados, no representan a sus electores, representan a su partido. En el 99% de las votaciones en el Congreso de los Diputados, sus señorías votan conjuntamente, todos lo mismo, por si fuera poco algunos partidos contemplan multas ante la posibilidad de que alguno de sus diputados ose votar algo diferente.

¿Sería imaginable que los diputados del PP tumbasen una ley/medida propuesta por el gobierno de Rajoy? ¡Una locura! En Estados Unidos, sin embargo, Obama ha sufrido varias veces la negativa de los diputados de su propio partido. En el  parlamento del Reino Unido, David Cameron tuvo que lidiar con su propio partido durante más de 10 horas para obtener el apoyo -que no fue unánime- en la intervención militar del país en Siria.

para que exista representatividad hemos de poder elegir a nuestros representantes

El segundo aspecto que es imprescindible para que exista representatividad es el de poder elegir tu representante, huelga decir que en España no elegimos lo más mínimo porque todos y cada uno de los representantes vienen dados por la cúpula de cada partido. Sin excepción. Algunos pensarán que ciertos partidos hacen primarias para elegir el candidato a presidente o la lista de diputados por provincia pero es falso, este sería otro tema pero en definitiva las primarias de todos los partidos son un fraude, están más que preparadas para que sólo pueda ganar la opción de la cúpula. Sigamos. Las listas abiertas, que reclaman ciertos sectores, tampoco son tal, es cierto que el votante tendría un mínimo poder de elección pero en el fondo no dejan de ser listas confeccionadas por el propio partido.

Por último hagamos un pequeño ejercicio de análisis: cómo se ejerce la representación de una circunscripción y cómo sería con el sistema mayoritario. Pongamos por caso la circunscripción de Sevilla, en las generales del 20 de diciembre de 2015 repartió un total de 12 escaños entre PSOE (5), PP (3), Podemos (2) y Ciudadanos (2). Supongamos que hubiese conseguido el gobierno de España el PP y que aprobaran alguna medida perjudicial para los intereses de los sevillanos, por supuesto con los votos a favor de los tres diputados del PP por Sevilla, ¿cómo pueden mostrar su descontento los electores? Peor aún, ¿a quién? ¿Qué pueden hacer los votantes de PSOE, Podemos y Ciudadanos (9 escaños) ante esta situación? Exactamente nada, ellos votaron otra cosa. Sevilla habría sido representada por 3 diputados, ninguneando la voluntad de los representados por los otros 9.

Veamos la diferencia con el sistema mayoritario. Primero hay que entender cómo funciona, algunos creen que, siguiendo con el ejemplo de Sevilla, el partido más votado obtendría los 12 escaños. Falso. Sevilla se dividiría en 12 distritos y de cada uno de ellos saldría un representante, una persona. A partir de aquí las diferencias son abismales y las consecuencias incalculables. Fundamental, el representante del distrito debe dar cuenta a todos los electores, porque ese representante no es un lacayo de su partido, no puede escudarse en las órdenes de arriba, su afiliación política pasa a un segundo plano porque debe satisfacer la voluntad de su distrito si pretende continuar en su cargo. Se establece, por tanto, una línea directa entre elegido y elector, la proximidad es tal que muy probablemente todos los votantes conocen íntimamente a su representante, el fenómeno cunero -personas que se presentan por una circunscripción que ni conocen personalmente- desaparecería, ¿quién votaría eso? En el Reino Unido y en Estados Unidos los ciudadanos pueden pedir hora para hablar personalmente con el representante de su distrito: para rendir cuentas, para atender las necesidades de su distrito. ¿Qué importancia tiene la afiliación política del representante? Prácticamente ninguna, el ciudadano está representado sea simpatizante de uno u otro partido.

Resumiendo, en España no hay representatividad porque los partidos se muestran ineficientes para actuar en nombre de un colectivo y porque no tenemos poder real de elegir a nuestros representantes.

Separación de poderes. Es el otro pilar básico para considerar a un sistema como una democracia. Grandes pensadores y filósofos como John Locke y, especialmente, Montesquieu, han contribuido a establecer la separación de poderes como un elemento indispensable. Sin separación de poderes no hay democracia.

en España el poder Legislativo establece el Ejecutivo, no hay separación de poderes

La separación de poderes es un sistema para tratar de impedir los posibles abusos gubernamentales, para ello se establecen tres grandes poderes con funciones delimitadas para garantizar que ante el abuso de uno existirá un impedimento de las otras partes restantes. Estos poderes son: el Ejecutivo (el gobierno), el Legislativo (el parlamento) y el Judicial. En España los tres poderes forman parte de un todo indivisible. Se habla mucho de la injerencia política en el poder Judicial, lo cual es cierto, pero poco o nada de la nula separación entre Ejecutivo y Legislativo, ¿por qué nadie relevante denuncia que en España el Legislativo elige el Ejecutivo?

De nuevo en España se nos niega el poder de elegir, ¿pero acaso no estamos ante una repetición de elecciones por esto mismo? ¡Efectivamente! Los ciudadanos no elegimos al presidente del Bobierno de España, son los propios partidos los que, según las cuotas de poder que les han sido otorgadas, establecen –o no– el poder Ejecutivo. Dicho de otra manera, el Legislativo y el Ejecutivo no están separados lo más mínimo, es una estafa, no es democrático.

Y las comparaciones siguen siendo odiosas. En Estados Unidos las elecciones a la presidencia están separadas de las elecciones al parlamento. Por si fuera poco, las elecciones al Senado también es una votación separada.

Votar es legitimar un fraude

Si los diputados no nos representan, si no los podemos elegir, si no podemos exigir ningún tipo de rendición de cuentas, si no podemos evitar que elijan por nosotros al presidente del gobierno, ¿para qué votamos?

si las posibilidades de elección nos son dadas, no estamos eligiendo cosa alguna

Abramos los ojos, esto no es una democracia se mire por donde se mire. Con nuestro sistema lo único que conseguimos es establecer cuotas de poder entre los partidos para que luego ellos, representándose a sí mismos, hagan y deshagan a su conveniencia. Claro que hay diferencias entre que gobierne un partido u otro, pero esto va mucho más allá que resignarnos a confiar en lo que promete el político de turno, se trata de estar representados y de poder elegir. Si las posibilidades que tenemos para elegir nos vienen herméticamente dadas, no estamos eligiendo cosa alguna.

¿Cómo nos sentiríamos si viviéramos bajo un reinado con cuatro reyes que se someten a unas urnas? ¿O si en una empresa en vez de sindicatos sólo tuviéramos la posibilidad de negociar nuestras condiciones laborales con tres o cuatro organizaciones elegidas por la propia empresa? La palabra es estafados. Podríamos elegir una opción, frustrarnos y esperar a poder elegir otra para frustrarnos otra vez, porque no hay posibilidad de elegir con libertad ni de ser representado. Esto es lo que tenemos en España.

Y esto es sólo la cara visible de un sistema infame, no quiero hacer una entrada excesivamente larga y por tanto no entraré en cuestiones como la financiación estatal de los partidos, ¿cómo va a ser un partido representante de nadie cuando es parte del Estado? Tampoco hablaré -en esta entrada- de la gran mentira de la Transición, gracias a la cual “nos dimos la democracia y las libertades” y que no es otra cosa más que la herencia y continuidad de los que tenían el poder en el régimen franquista.

Yo no voto, ni en blanco ni nulo, me niego a ser cómplice de un fraude, de una estafa. Y me quejo, por supuesto, porque nadie está más legitimado para quejarse de un sistema que aquel que sufre las consecuencias del mismo sin formar parte.

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